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Ríos del tiempo

Ríos del tiempo, meditación en movimiento

Andar lento

Andar lento es ante todo, un acto poético;
es entregarse a la belleza de un instante.
Ríos del tiempo es un proyecto de arte que muestra un descubrimiento de algo que no es intuitivo. Podemos cambiar nuestra percepción del tiempo, podemos acelerarlo, doblarlo, casi detenerlo a nuestra voluntad. La percepción del tiempo depende de la velocidad a la que nos movemos. Así fue como un día simplemente me detuve a contemplar el tiempo, y comencé a caminar lento, muy lento, cuatro o cinco pasos en 40 minutos. Al principio lo hice solo, en la naturaleza, como una forma de conectarme con un lugar, de generar una experiencia significativa. Ese andar lento se convirtió en una meditación que me situaba en mi centro, un acto presencial no sólo de la mente, sino de todo mi cuerpo en plena atención. Poner la atención en el instante. Ahí está todo, perfecto, completo, justo lo que es. Grabé algunas de esas meditaciones para hacer de ese acto efímero, un acto de creación. La sombra de un momento.
     Andar lento es también un acto de confrontación por oposición a la velocidad del otro. No intenta agredir, pero agrede; nos confronta con nuestro sentido de urgencia, con la necesidad de ir y hacer algo que no séa esto justo mismo que hago ahora. El vértigo de lo inasible. Caminar lento es un acto de equilibrio, me sitúa en el presente casi de manera obligatoria, mientras todo lo demás se detiene. Nada va a ningún lado, sólo va. De la misma manera que hacer consciente la respiración constriñe al pensamiento más externo y lo obliga a retraerse y cesar. El movimiento en plena conciencia conecta con una mente más profunda, con mayores capacidades, aún la de transformar su propia percepción; porque cuando nuestra mente interna tiene más ancho de banda para trabajar, sin todo ese ruido de la vida cotidiana, entonces podemos comenzar a sentir esa fuerza capaz de deformar el tiempo. Así fue como comencé a hacer estos actos por todas partes, para decir algo de manera enfática y sutil, para confrontar la realidad de un mundo cada vez más atrapado en la ansiedad de su tiempo, para mostrar el movimiento en relación a la velocidad con que vivimos, para buscar esa fuerza, claridad y estabilidad mental que da el ejercicio de dejar ir.
     La física dice que nos movemos en el tiempo como en la corriente de un río que fluye a distintas velocidades. Al andar lento me sumerjo en ese río y me dejo llevar como el guijarro pulido por el tiempo, mi materia disolviéndose en el caudal de un río eterno, polvo cósmico que desemboca en un mar de vacío. Un sueño dentro de otro sueño hasta entrar en otro tiempo y sentirlo como un rumor, el tiempo es la música del cosmos. Entre más lento, más atención es necesaria, de lo contrario es fácil detenerse o perder el equilibrio, así que me convierto en movimiento, cada parte de mi es movimiento, diminuto movimiento que no cesa, como el de los astros. Para un transeúnte que pasa aparezco estático, congelado en el tiempo, solo la velocidad aumentada muestra mis pasos. El mundo visto a dos cuadros por segundo desde un acto de meditación en movimiento.
 ↧

* Filmado en Colombia, Ecuador, Perú y México.

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Presentación de la exposición y el libro: El ojo del alma

 

Carlos Adampol Galindo

 

Hacer este libro fue un proceso de transformación, porque nació como idea hace mucho tiempo, pero como una posibilidad hace muy poco. Desde que me decidí a hacerlo, de alguna manera también decidí transformarme, porque me sentía desconectado de lo cotidiano, aun de los más cercanos. Decidirme a hacerlo fue una transformación en la manera de vivir mis días, de salir a la calle sin ningún objetivo y hacer lo que me gusta, de darme el tiempo necesario para hacerlo, de darme permiso para crear y en el proceso transformarme, darme permiso para disfrutar cada cosa que hago. Buscar maneras distintas de hacer las cosas, como en lugar de tomar un transporte, caminar los 10 km a casa de mis padres, ¿porque no?. Sólo abrir un espacio donde crear algo, hacer de cada día una experiencia interesante, con sentido propio. Lo contrario es hacer algo que detestamos, hacerlo con abandono, en apatía, al ahí se va. así no aprendemos nada, si acaso lo más duro, cuánto lo odiamos, cuánto se nos va la vida en algo que no nos gusta. La solución es un camino eterno que inicia con un paso, el que se da cada instante.

¿Alguna vez se propusieron hacer algo que les fuera muy difícil? Justo de eso trató hacer este libro, de hacer lo necesario para que el cuerpo funcionara en lo que sea que hagamos. Funcionar cuando se está triste o cuando se está alegre, enojado o eufórico, igual funcionar bien, funcionar solo o bajo presión, funcionar al máximo e ir más allá de lo que creía que podía hacer.

Dudo que esto sea cuestión de proponerse u obligarse a algo, tiene más que ver con simplemente hacerlo. Hacerlo en todas partes, en cualquier momento. Si me doy cuenta de que lo que estoy haciendo no funciona, si me doy cuenta de que puedo encontrar una manera más simple, más provechosa, simplemente hacerlo. Darme cuenta y hacerlo hasta dominarlo de la misma manera que se requiere dominar una cámara para hacer fotografía.

Dar vida a este libro fue como ponerse un tango en los audífonos y salir a fluir por la ciudad; fluir cuando todo sale bien o cuando todo parece ir en nuestra contra. Cuando se tiene toda la energía y cuando no se puede más, cuando han pasado horas y horas de trabajo, vivir con esa fuerza de la pasión por lo que se hace. Deslizarse por la ciudad no requiere esfuerzo, sólo aplicar la fuerza necesaria. Por eso la bicicleta fue parte tan importante de este proceso de aprender a fluir por la vida, entre los autos en el tráfico, o en una calle vacía pedaleando sin manos, domarla hasta aprender cada pequeña parte de su funcionamiento, como responde a cada movimiento, cuánto espacio se necesita para frenar, cómo se esquiva una hormiga.

Hacer este libro no solo se trató de transformar mi cuerpo o la forma en que me muevo, también fue un proceso de búsqueda interna, de darme cuenta de las cosas que pasan desapercibidas, como la forma en que reacciono a algunas emociones, como la forma en que las expreso. ¿Creen que se puede cambiar eso? ¿Cómo reaccionamos ante el miedo o el coraje? ¿O creemos que está tan atado a nosotros, a lo que somos, que es imposible cambiarlo? Observar el interior fue mi camino directo a darme cuenta cómo puedo transformar algo de eso. Indagar en mis emociones, ¿por qué estoy triste hoy?, ¿por qué aparece esa ansiedad?, ¿por qué estoy enojado?, ¿por qué estoy tan contento?, ¿qué me pone así?, ¿cómo reflejo todo en los demás? Como reaccionamos, es como nos desempeñamos. Prestar atención es entrar al flujo de la vida, transformar lo que no nos guste, elevar nuestros sentidos, la calidad de nuestra vida, el nivel de conexión que tenemos con los otros. En mi experiencia, eso hace que conectemos, y conectar con los otros es la mayor felicidad, es vivir en un estado de eterno agradecimiento, encontrar el goce en todo lo que se hace, en cada una de esas conexiones. Es el placer de conocer a cada uno de ustedes, de agradecerles por estar en mi vida

Funcionar bien trata normalmente de poner atención. Si hacemos algo que no hacíamos hace mucho tiempo, el cuerpo se olvida. Enseñarle al cuerpo es poner la atención necesaria y construir a partir de esa atención. Pienso en mil cosas más en lugar de prestar atención a lo que tengo que hacer y así nada funciona. Si estoy en atención plena de lo que hago —si cuando busco las llaves, busco sólo las llaves y no doy vueltas en círculo pensando en mil otras cosas—, si estoy atento, puedo tomar medida de la atención necesaria, puede la memoria del cuerpo tomar una parte y dejar libre el resto de nuestra atención para algo más. Un segundo pensamiento que se apila en un nivel superior de conciencia, un área superior de pensamiento en nuestro cerebro. Algo así como contar mentalmente mientras se contempla…. 

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El ojo del alma

ElojodelAlma

 

Existe una manera de ver que va más allá del cuerpo y la mente

que mira la esencia de las cosas más allá de su apariencia,

que mira con los ojos del tiempo.

Meditar es mirar con el alma

La fotografía como arte de meditación también busca mirar desde el interior

comprender desde más allá de lo que somos,

salir de sí y mirar el mundo desde una concepción de totalidad.

El ojo del alma es el de la imaginación

el mecanismo con el que nos apropiamos de lo real,

el punto donde se une el adentro y el afuera.

Utilizo la esfera como una manera de ver y entender,

una cuadrícula distorsionada,

un esquema tridimensional sobre el cual poner el mapa de lo posible,

un instrumento mágico para ver el mundo.

 

Herramientas de la totalidad I

Herramientas de la totalidad I
Catedral de Jakarta, Indonesia.

 

La resonancia de los amantes

La resonancia de los amantes
Escultura de Charlotte Yasbek en el Bosque de Chapultepec, México.

 

El estudio, laboratorio de imágenes

El estudio, laboratorio de imágenes
Ciudad de México.

 

Somos el reflejo de nosotros mismos,
de ahí una fuente de cambio posible: el interno
que se refleja en el resto del todo

 

La forma del Universo: un dodecaedro

La forma del Universo: un dodecaedro
Sierra de Puebla, México.
http://www.elojodepez.com/2014/07/la-forma-del-universo-un-dodecaedro/

 

Todo en este Universo es un reflejo y todo está relacionado con un reflejo de sí mismo en múltiples escalas

 

El árbol como símbolo del eterno retorno Bali, Indonesia.

El árbol como símbolo del eterno retorno
Bali, Indonesia.

 

Como afuera es adentro

Como al interior del átomo, sus fuerzas estructurales se mantienen
al exterior del universo,

como el eco de un canto primordial.

El estallido inicial se abre de la sombra como una flor,

la luz del origen nos envuelve desde todos los ángulos,

el movimiento como única certeza.

 

Herramientas de la totalidad II Catedral de Jakarta, Indonesia.

Herramientas de la totalidad II
Catedral de Jakarta, Indonesia.

 

Mezquita nacional de Istiqlal Catedral de Jakarta, Indonesia.

Mezquita nacional de Istiqlal
Catedral de Jakarta, Indonesia.

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El tiempo interior

La oscuridad es sólo un recurso de la luz.
 
Contar el tiempo es algo que casi nunca hacemos,
encargamos la tarea nuestros relojes
y confiamos en ellos.

¿Cómo contar el tiempo cuando no se tiene un reloj?, ¿cómo hacer de la fotografía un acto de meditación para conocer de la naturaleza del tiempo presente?

La fotografía está íntimamente ligada a la medición del tiempo de exposición, primero con relojes de bolsillo y más adelante con cronómetros integrados que facilitaron la tarea pero que por lo regular miden un máximo de 30 segundos. Para exposiciones superiores se requiere de un reloj, que no uso. Así que esa noche, parado frente a mi cámara, decidí hacer de mi, un instrumento del tiempo. Comencé a contar mentalmente de manera similar a prestar atención en la respiración al meditar, una atención sutil, que mantiene la mente calma.

 

Contar a mano el tiempo de las fotos

El problema con contar es que requiere demasiada atención; en especial en cuentas largas, la divagación más mínima y y es fácil perder la cuenta. Además, existen un millón de cosas más interesantes que pensar durante 5 minutos que sólo contar números. Así que ideé un sistema que usa mis manos y convierte una parte de mi mente en un reloj y la otra la deja libre para mí. La técnica consistió en contar del 1 al 20, tarea sencilla que utiliza muy poca capacidad mental y reduce la posibilidad de equivocarse; al escuchar el número 20, como un engrane que se mueve mecánicamente, mover uno de los dedos de la mano derecha. Así, esa mano puede contener hasta 100 segundos. Al escuchar en mi mente el número 100, con un poco de atención y práctica, levantar uno de los dedos de la mano izquierda y reiniciar la cuenta vigesimal con la derecha. Con esta técnica conseguí exposiciones de hasta 500 segundos (poco más de 8 minutos) y mi mente libre para divagar.

La primer fotografía de la serie consistió en tres tomas independientes de 147, 300 y 437 segundos acopladas en un proceso posterior que muestra la estela del movimiento de las estrellas separadas por los intervalos entre tomas.

El tiempo interior

El tiempo interior

 

El cielo aparece como un inmenso reloj analógico que mide un rango 23 minutos en el tiempo, y a la vez aquellas marcas en el cielo se asemejan a los surcos del código binario digital gravados en un DVD y vistas con un microscopio. La union de dos lenguajes que describen el mundo, el analógico, que mide un rango de valores y el digital que lo representa en valores encendido y apagado.

 

Código binario grabado en un DVD visto con un microscopio.

Código binario grabado en un DVD visto con un microscopio.

 

De alguna manera el tiempo de las fotos, contado a mano, segundo a segundo, es una interpretación personal de lo que un segundo debería durar, así, el acto se convierte también una fotografía de mi más profunda subjetividad, capturada en la foto como la duración de las marcas de encendido y apagado de las estrellas; Mi tiempo presente, haciendo la fotografía y el tiempo ausente, con mi atención centrada en analizar la toma, prepararme para la siguiente.
     Hice una primer toma de dos minutos y medio, la miré un minuto, hice ajustes y luego hice un segundo disparo con el que entré en un trance de 5 minutos (300 seg), esta vez esperé casi 7 minutos antes de disparar de nuevo, me perdí en las profundidades del silencio esperando por el momento para iniciar la ultima toma. De repente, a mitad de lo más negro de la noche, un ave vino de frente y pasó rasante sobre mi cabeza, mi cuerpo entero tembló de vértigo al borde del mirador, una carga de adrenalina se disparó dentro de mi como impactado por un rayo hasta los nervios, me tranquilicé, tomé un largo aliento y abrí de nuevo el obturador. Me adentré 7 minutos (437seg) en las grietas de un tiempo que se pareció a la eternidad, cargado tal vez por la adrenalina, en el punto más profundo de la meditación encontré una manifestación de lo que puedo llamar divinidad, la esencia de lo innombrable, la manera infinita del todo que me inundó de luz en un éxtasis. Esa noche regresé a casa eufórico, con unas pocas fotos como un tesoro guardado en la cámara, y la revelación de lo que la fotografía podía hacer en mi.

 

La fotografía como acto de meditación

Hay algo en el hecho de contar de manera manual en lugar de que lo haga una máquina, un proceso artesanal de confección de la fotografía que nos hace “sentir” el tiempo en su paso a través de nosotros hasta el sensor digital. Un acto de entendimiento de la subjetividad y naturaleza del tiempo.
     Al ocupar parte de nuestra mente en un proceso separado como el de contar, presionamos nuestra conciencia y esa restricción permite que las ideas fluyan con más fuerza, de la misma manera que el chorro de agua de una manguera aumenta su velocidad al presionar la boca de salida o las ideas de un poema se concentran en la restricción del haiku.
     Al prohibirme pensar, mi mente valoró cada pequeño espacio de libertad. De pronto dejé los pensamientos triviales e ideas más profundas aparecieron. Abrí los ojos, dejé que la luz de la noche inundara mi visión como los fotones que se acumulan como señal eléctrica en el sensor. Hacia la última toma mi mente alcanzó un estado contemplativo de calma total, la visión del tiempo como un sólo instante de presente continuo. En completa libertad para ir a donde quisiera, mi mente se quedó ahí, en el silencio de un lejano tic-tac resonando a mitad de la noche: El tiempo interior.
     En esta imagen, compuesta de 3 fotos panorámicas, de 141, 157 y 154 segundos respectivamente, intenté conseguir la misma exposición para las 3 tomas, unos dos minutos y medio. Descubrí en el latir de mi corazón, que mis estados emocionales determinan mi percepción del tiempo y como la respiración puede balancearlos.

452 segundos de contemplación

452 segundos de contemplación

452 segundos de contemplación

La contemplación es un estado espiritual, fundirse con lo observado.

Parado al borde del mirador, abrí el obturador, luego junto con la cámara, abrí los ojos y me dejé llevar como quien absorbe una bocanada de aire hasta llenarse por completo y entonces seguir dejando entrar más y más hasta vaciar la mente de todo pensamiento, mi interior se convirtió en todo a mi alrededor, fui todo y uno a la vez, nada me era ajeno.

 

 

Una foto que se convierte en una fiera a vencer a mitad de la noche

La noche siguiente Dariela y yo encontramos cerca de ahí algo sorprendente, un tipo de embarcación en Vietnam que usa luces muy fuertes para pescar, de repente, a mitad de la noche, algo que se interpuso a esa luz generó un gran rayo de sombra. Sólo duró un instante y desapareció, para mi fue un momento lleno de poesía.
     Un momento así se convierte en un animal salvaje, sólo imaginarlo retratado hace retumbar al corazón, sin siquiera sacar la cámara, enciende mis sentidos, me pone a temblar, una foto que se convierte en una fiera a vencer a mitad de la noche. Si no se hace todo perfectamente bien en una fracción de tiempo, se fracasa y el momento escapa, si por el contrario, se domina la técnica y se corre con suerte, podemos capturar lo intangible, aquello que no pertenece a ninguna jaula, y no cabe dentro de ningún marco: la poesía del andar, la sombra del tiempo detenido.

 

Un rayo de sombra iluminó la noche

Un rayo de sombra iluminó la noche

Un rayo de sombra iluminó la noche

 

La oscuridad es sólo un recurso de la luz

No existe nada en la oscuridad que no esté ahí cuando lo vemos bajo la luz. La cámara puede tomar durante un largo periodo la poca luz que haya y mostrarnos aquello que era imposible al ojo. La oscuridad es sólo un recurso de la luz, un vacío que muestre por contraste una visión, de la misma manera que el silencio deja escuchar la música, o la hoja en blanco contiene todo lo posible hasta que se escribe sobre ella.

258 segundos de oscuridad

258 segundos de oscuridad

258 segundos de oscuridad

 

Una isla flotando en el espacio

¿Por qué todas las estrellas parecen girar alrededor de un sólo punto? ¿Qué hace tan especial a Polaris? La respuesta es tan simple que estando parado bajo las estrellas, de repente todo hizo sentido. Las estrellas no se mueven alrededor de una, en realidad las estrellas se mueven muy poco en relación con nosotros, la tierra es la que gira, flotando en el espacio sobre un eje, Polaris es aquella estrella a la que apunta el eje norte de la Tierra. En un cielo así es fácil imaginarnos flotando en el espacio, una pequeña isla de vida que gira incesante en la inmensidad.
 
Una isla flotando en el espacio

Una isla flotando en el espacio

 

Todas las fotos fueron tomadas en la Bahia de HaLong, Vietnam. Un lugar de increíble belleza.

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Meditar expande nuestra conciencia del universo

Meditar transforma la realidad, expande nuestra conciencia.

Meditación en el estudio

 

Ejercicio para transformar una foto esfera en una proyección equirectangular y viceversa.

Continuación del proyecto: El día de la no acción: Alegoría al tiempo detenido

Habitar un espacio compartido con Dariela, complementar nuestras energías,  construir desde el espacio que cada uno se otorga.

La foto final:

Meditación en el estudio

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Homenaje a Mandelbrot

Homenaje a Mandelbrot

 

En 1967 el matemático Benoît Mandelbrot escribió un artículo con el título ¿Cuánto mide la costa de Gran Bretaña?  En su artículo explica que en realidad la medida de la costa depende de la “regla” con la que la midamos y a medida que la regla es más pequeña la distancia se acerca al infinito. El texto serviría como base de creación de la geometría fractal, disciplina esencial para interpretar algunos objetos y fenómenos de la naturaleza. «Las nubes no son esferas, las montañas no son conos, las costas no son círculos, y las cortezas de los árboles no son lisas, ni los relámpagos viajan en una línea recta» decía Mandelbrot para explicar su geometría más allá de la tradicional geometría euclidiana.

El entendimiento fractal de nuestro entorno es clave para entender el lenguaje del universo, las estructuras y formas que nos componen y gobiernan, en entendimiento de la realidad como un ente complejo, en transformación infinita.

 

Dos fotos que muestran un mismo instante desde perspectivas muy distintas, donde adentro y afuera son variables de un mismo sistema de totalidad, infinitos mundos dentro de uno. La transformación de lo aparente en lo real, el cambio como única realidad posible.

Alberca fractal

 

Homenaje a Mandelbrot

 

 El Buddhabrot es una representación gráfica especial del conjunto de ecuaciones de Mandelbrot que muestra ciertas semejanzas con representaciones de Buda Gautama, la imagen fue generada de forma matemática, sin intervención humana.
Benoit Mandelbrot descubrió que somos parte de un mandala que muestra nuestra unión con el resto del universo. La información nos repite hasta el infinito, enamorada de sí misma.

Buddhabrot

 

 

 

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Ojo de Zafiro

Ojo de Zafiro

Ojo de zafiro

Esta esfera es el resultado de una composición partir de 90 fotos individuales. Detrás de ella hay un arduo trabajo para capturarlas y unirlas en la imagen final. Cuando la gente mira mis fotografías, algunos dicen que les parecen una pintura, es un halago que agradezco, aunque nada de lo que se ve contiene partes trazadas con un pincel, cada detalle es una representación “fotográfica” deformada de la realidad. Me gusta mirar la imagen en su conjunto como un símbolo en el que uno puede adentrarse hasta encontrar lo real. La foto muestra dos esferas encontradas en una misma imagen, una con la bóveda celeste hacia el exterior y otra hacia el interior, como un mundo dentro de otro, dos vasos comunicantes que ciñen el elixir azur del cosmos como una joya preciosa.

Los bordes de las 90 fotos ya deformadas que componen la imagen final:

 

Ojo de Zafiro

 

 

Recorte al 100% :

Ojo de Zafiro, recorte al 100

 

 

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El rey amarillo

El rey amarillo

 

El rey amarillo

Un ser que se alimenta de tiempo,
lo atrapa con sus ojos,
devora su luz y la excreta al inframundo,
expulsa luego un tiempo negro, de soles helados.
Su vorágine no tiene principio ni fin, su carne es palabra que perdura.

Es la tierra devorada,
el rey del bosque de los silencios,
el origen más profundo de la luz,
el punto desde donde todo se pierde y retorna,
nada escapa de sus ramas.

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El ojo de la mente

2/5 La jaula de aire

 

Adampol Galindo Fotografía, el sitio web de Facebook cambia de nombre a El ojo de la mente.

El proceso:

No soy yo quien elige un lugar, dejo que mi intuición me lleve hasta ahí, busco el centro y encuentro mi posición como quien se orienta con las estrellas, hago la foto y doy un salto al espacio. De aquel acto temporal quedan mis huellas y una recolección de fragmentos en un sensor digital. La imagen aún no tiene forma, no sé como se verá, la foto no existe hasta que se la crea de nuevo, en un proceso posterior en el laboratorio-estudio. Ahí revelo y ensamblo las imágenes, luego busco el ángulo desde dónde mostrar ese espacio tridimensional reflejándolo en uno bidimensional, dejo que la foto se muestre a sí como cuando en el antiguo laboratorio analógico la imagen surgía del papel en blanco por efecto de la química: un reflejo, un asombro, una visión.

 

El ojo de la mente:

El ojo de la mente no precisa de luz, se alimenta de todo aquello que ha mirado e imaginado, tiene ante sí el panorama completo siempre. La cámara es una extensión de ese tercer ojo, capaz de mirar fuera de sí, de detener el tiempo o mostrar uno futuro, de transmitir emociones y sensaciones tomadas del mundo y crear con ellas nuevas. El ojo de la mente es colectivo, miramos en conjunto con lo que sabemos como humanos y con lo que intuimos como parte de la historia entera de la vida. Es hora de abrir los ojos hacia todas partes, lo que conocemos es infinitamente insignificante, todo es susceptible de redefinirse. Creamos el mundo a cada instante y ahora, más que nunca, necesitamos mirar en el interior la fuente de conocimiento pleno, asumirnos como seres pensantes antes de que el sistema comience a pensar por nosotros.
El ojo de la mente es una revelación de la mística personal, un acto de desobediencia de la realidad, negarse a aceptar el mundo como nos dijeron que era y asumir el riesgo de crear no uno sino muchos mundos posibles. Utiliza la forma de la esfera no sólo como una manera de ver y entender sino también como una herramienta para crear realidades, una cuadrícula distorsionada, un esquema tridimensional sobre el cual poner el mapa de lo posible. Un instrumento mágico para ver el mundo.

 

Breve ensayo visual sobre la libertad:
El primer ensayo visual de este proyecto trata una visión poética de la libertad en 5 fotografías…
1/5 La cueva

1/5 La cueva

Un pequeño hombre, esclavo del reflejo del exterior.
Se visualiza a sí mismo como una sombra de lo que podría ser.

 

2/5 La jaula de aire

2/5 La jaula de aire

Un ave que mira desde dentro
se pregunta, ¿es esta jaula una esfera o un rectángulo?
La pregunta es una puerta y un enigma a la locura
No encuentra certeza ni en lo más básico.

 

3/5 La libertad interior

3/5 La libertad interior

El pequeño hombre busca dentro de sí una máscara para enfrentar al mundo, pero la encuentra llena de espinas que se clavan en su mente.
Todo es inasible y escapa a su comprensión.
Aun así, halla un cálido refugio en el silencio del interior.

 

4/5 El sueño de anunciación

4/5 El sueño de anunciación

Una gran araña hila el tejido de lo real,
con sus patas teje una fina malla sobre mis ojos.
Una voz me despierta dentro del sueño,
es hora, dice, llevas en el vientre una semilla…
Despierta, despierta, despierta.

 

5/5 Un breve escape de la realidad

5/5 Un breve escape de la realidad

Un salto fuera del mundo y una revelación:
no existe la separación, sólo la ilusión de separación.
Se arroja al mundo, vivo, despierto, en
T O T A L I D A D.

 

La serie completa puede verse en la sección de proyectos aquí.

 

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El ciclo de la vida en 18 flores de Loto

Flor de loto

El cliclo de la vida en 18 flores de Loto

La vida se refleja a sí en todas sus formas, como un caleidoscopio que nos da reflejos de un mismo instante, ese instante es uno. Las etapas de la vida del loto son el reflejo de la luz en una joya, el sonido de la nota precisa, instantes de belleza suprema donde es el ojo que observa el que se descubre mirado en el loto.

¿Puedes ver que todas las flores son distintas?, ¿puedes ver los cambios en la edad? No vemos el cambio pues somos cambio eterno, sólo vemos la edad como reflejo de la propia, pero nunca la edad en sí misma: nuestra edad es la de las estrellas. Una larga flecha asciende desde lo más profundo, atraviesa el inframundo hasta alcanzar el cielo, en un instante milimétrico esa flecha es luz de la conciencia, la cúspide de la vida, al instante siguiente cae, regresa a la esencia de todo, se disuelve y es en la eternidad.

Hoy, en este instante, somos la vida en su máxima expresión de belleza, somos ese proceso atrapado en una esfera de cosmos.

El loto representa la resurrección. En India se dice que los dioses nacieron en lotos o padmas, es una metáfora para lo que representa convertirse en dios de uno mismo.

Dice el XIV Dalai Lama sobre las seis sílabas om mani padme hum: «significan que en la dependencia de la práctica de un camino que es la unión indivisible del método y la sabiduría, tú puedes transformar tu cuerpo, habla y mente impura al cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buddha»

 om mani padme hum

(«¡om la joya en el loto hūṃ!»).

Om es cuerpo, habla y mente

la joya es el método,

el loto es la sabiduría,

hum es su indivisibilidad

El video también puede ser visto como un bucle interminable en la siguiente liga:

https://www.youtube.com/v/eJnZZioiXIM?version=3&loop=1&playlist=eJnZZioiXIM

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La forma del Universo: un dodecaedro

La forma del Universo: un dodecaedro

La forma del Universo: un dodecaedro

Todo en este Universo es reflejo de sí mismo y todo está relacionado con un reflejo de sí mismo a menor y mayor escala. El color que percibimos existe sólo en el ojo y la mente humana, no es una característica propia de un objeto. Dice un viejo adagio Kabalístico: ≪No vemos las cosas como son, las vemos como somos≫. Somos el reflejo de nosotros mismos, de ahí el único cambio posible, el interno que se refleja en el resto del todo.
El dodecaedro regular es una forma compuesta por doce pentágonos iguales. Símbolo del quinto elemento, el eter, prana o chi, es el poder femenino de la creación, la forma madre.
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Estudios recientes, publicados en la revista Naturesugieren que el universo podría tener la forma de un dodecaedro; eso explicaría las mediciones de ondas cósmicas que recibimos, la radiación remanente del Big Bang. Las proyecciones de otras figuras no coinciden con los datos que tenemos del universo observable. Eso confirmaría la afirmación de Platón de que el dodecaedro sirvió a Dios para trazar el plano del universo.

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Interior de Hiperesfera

Interior de hiperesfera

Ubicuo(a): El que todo lo quiere presenciar y vive en continuo movimiento

Mirar algo desde todos los puntos de vista provoca una sensación de omnipresencia, un salto a un mundo que no es nuestro, una visión holística del tiempo en que vivimos y a la vez  la capacidad de traspasar ese tiempo y mirar la esencia de lo que sucede. En un sistema complejo todas las partes están interrelacionadas y, en conjunto, exhiben propiedades y comportamientos  que sólo se hacen evidentes a partir de la suma de sus partes individuales. Así, esta hiperesfera revela un hipnótico fractal de formas que se transforman en sucesión constante. La hiperesfera representa la búsqueda de la totalidad, de una omnisciencia que nos transforme en pequeños dioses y nos deje verlo todo, aunque sea un por un instante interminable, esa búsqueda nos mantendrá en una transformación infinita.

 

Las hiperesferas son representaciones matemáticas de esferas en espacios de otras dimensiones. Herramientas para imaginar otras dimensiones. Ésta fue creada con la fusión de 53 imágenes individuales que forman una proyección total de la realidad y ésta, a su vez, es parte de 720 proyecciones con medio grado de diferencia entre una y otra que cubren los 360º de visión.  Cada una de esas 720 proyecciones requiere una fuerte carga de procesamiento en CPU y memoria; la complejidad del proyecto me llevó a la creación de un bot informático que genera de forma automática las proyecciones y que le tomó a la computadora más de dos días continuos de procesamiento exclusivo, sin contar las tomas, el revelado y la edición del video. Imagino que algún día podré hacer esto con un celular en 2 minutos. Por lo pronto, resultó ser uno de los proyectos más complejos en los que he trabajado.

El video está pensado para verse en pantalla completa como una visualización ambiental. Es, a la vez, una foto, un video y un protector de pantalla. Hacia el final de la canción, si se ha mirado fijamente la animación, cuando la imagen se paraliza, la ilusión del movimiento en el tiempo continúa en la mente, metáfora de la ilusión permanente en que vivimos.

El video tiene una licencia del tipo Copyleft de Creative Commons, cualquiera puede descargarlo y utilizarlo para otra canción o para cualquier otro fin (manteniendo la autoría original en los créditos, por favor), NADA TIENE DUEÑO, TODO LO TOMAMOS DE TODOS.

 
En la música:
Jah Waybridge — Adelphi
EarthJuice vol.1, 1998 

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Encuentros: India en la mirada de un mexicano

Fotos de la exposición en el Museo Nacional de Antropología

 

 

Esta es una recopilación de encuentros. Algunos singulares, otros planeados o accidentales, a veces llenos de silencio, otros de caos, dolor o asombro ante la belleza. Fotografiar a las personas en India es un placer para cualquier fotógrafo, la gente ama ser fotografiada, se acercan, piden que se les haga un retrato. Miles de rostros profundos y expresivos. Un país lleno de enseñanzas, gente amable, inteligente y de espíritu reflexivo. Con mucha frecuencia, en nuestro viaje la gente se acercó a ofrecer ayuda, para intercambiar una plática o tan solo para regalar una sonrisa. En India las personas salen a nuestro paso a saludar con una sonrisa, los niños gritan «hello!!» y todos nos miran pasar.
La fotografía puede ser un arte con el que podemos apenas aprender a mirar el mundo. Viajar  es también un encuentro con nuestra cultura a través de mirar al otro como espejo de nuestra humanidad, de nuestra historia y aprendizaje juntos en este mundo. Es un encuentro con realidades por completo distintas”.

Adampol Galindo

Encuentros

Encuentros

Abierta al público del 1 de agosto al 7 de septiembre de 2013 sobre las rejas del Museo Nacional de Antropología, Av. Reforma. México

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Somos despertar – Rostros del movimiento 132

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“México, tus hijos te estamos diciendo esto, somos herederos de los fraudes electorales del 88 y del 2006, de las crisis económicas del 82, del 96 y del 2008, somos herederos del levantamiento armado del Zapatismo!, ¡de la matanza de Acteal!, ¡de los impunes feminicidios en Ciudad Juarez, Chihuaha! y ¡principalmente en el Estado de México!. Hemos de alzar nuestra voz en este momento, ¡Si!, ¡somos herederos de las represiones en Atenco y en Oaxaca en el 2006!. Si compañeros, el Movimiento 132 somos nosotros, somos la demostración de la indignación y la rabia de los niños muertos en la guardería ABC, ¡somos Wirikuta!, ¡somos Cherán en Michoacan!, ¡somos Copala!, ¡somos la indignación ante la brutal fuerza del Estado!, ¡somos la indignación ante la guerra contra narcotráfico y sus mas de setenta mil muertos!. ¡Toda esta historia somos nosotros!… Toda esta historia hoy la reivindicamos y la revivimos, la revivimos en el vendaval de este movimiento, hoy decidimos y decimos ser 132, ser historia y ser la conciencia mexicana, !no olvidamos y reiteramos desde nuestra conciencia!, !hoy y siempre somos 132!”.

Movimiento Yosoy132
DISCURSO DE LA MESA 14. Memoria y conciencia
Leer el discurso completo: http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Yosoy132#Discurso_1a_Asamblea

 

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Ocho mudéjar

Mudéjar, del árabe mudayyan, que significa “aquél a quien le ha sido permitido quedarse”.
Contrario a lo que se piensa, el Kiosco Morisco de Santa María La Ribera no fue el exquisito regalo de un jeque árabe a la capital mexicana. Por el contrario, fue diseñado a finales del siglo XIX por José Ramón Ibarrola para ser el Pabellón Mexicano en la Exposición Universal de Nueva Orleans. Con un estilo mudéjar, pero construido con los materiales más modernos de la época, estuvo situado muchos años en la Alameda Central de la ciudad de México, hasta que Porfirio Díaz mandó erigir en su lugar el Hemiciclo a Juárez. Por eso, en 1910 se mudó al entonces nuevo fraccionamiento de Santa María La Ribera, desde donde se le han atribuido mitos históricos y mágicos, casi todos relacionados con el número ocho, cifra que prevalece en su composición.

 

Quiosco de Santa María la Rivera. 1m x 70 cm

Quiosco de Santa María la Rivera. 1m x 70 cm

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Andar la ciudad. Una caminata de extremo a extremo

Andar no sólo significa desplazarnos, [singlepic id=2386 w=380 float=right]también implica apropiarnos, a través de los sentidos, del terreno. Para poder habitar una ciudad necesitamos andarla, de lo contrario nos convertimos en seres ciegos que como topos conocen únicamente las entradas y salidas a la realidad. Habitamos cajas y maquinalmente somos transportados por otras cajas; nuestra percepción del terreno permanece vedada, tan sólo una referencia geográfica, nunca el espacio real. Al andar a pie con los sentidos abiertos, rompemos ese transitar mecánico y repetitivo de las masas, nuestros sentidos comienzan a «construir» y apropiarse del espacio en la medida que avanzamos. Mirar requiere toda nuestra atención, y al enfocar esa atención, el ruido de la mente se silencia, comenzamos a mirar de verdad.

    [singlepic id=2402 w=380 float=left] Andar es también entregarse a los vaivenes de la conciencia, sumergirnos en lo mirado, llevarlo en la mente y al instante siguiente dejarnos atrapar por el nuevo paisaje en un ondular constante hasta que algo atrape de nuevo nuestra atención lo suficiente como para detenernos, sacar la cámara y hacer una fotografía. Un paseo fotográfico debe estar lleno de música, el ritmo de la ciudad a modo de soundtrack musicalizado transforma la calle en escenario y a la ciudad misma en personaje. Una caminata, a solas o acompañado, representa un acto de voluntad que entraña un deseo de poblar de instantes la soledad. Para quien pueda disfrutarlo, el paseo se convierte en un acto sanador de reflexión y aprendizaje.

    Donde sea que camino, no paro nunca de maravillarme, un acto de extrañamiento que permite ver siempre con ojos nuevos, un eterno turista que descubre el placer de habitar un paisaje siempre cambiante, inhalar el detalle hasta intoxicarse de él. Encontrar belleza donde la masa transita aturdida por sus pensamientos. Dice Baudelaire en El arte romántico: «este solitario dotado de una imaginación activa, viajando siempre a través del gran desierto de los hombres, tiene un objetivo más que el del simple paseante…  Se trata para él de sonsacar a la moda lo que pueda tener de poético dentro de lo histórico, de extraer lo eterno de lo transitorio».

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    Retoma la ciudad  fue un proyecto que consistió en cruzar la Ciudad de México a pie, desde su extremo sur hasta el norte. Un recorrido de aproximadamente 30 km en poco menos de 10 horas junto con Gis Méndez. Nadie en la ciudad piensa ya en caminar más de una hora para llegar de un lugar a otro, no como si fuera absurdo o inútil, pero como si fuese imposible. Vivimos en un mundo de cabeza, desconectado de la realidad, donde un acto tan simple y elemental como andar puede ser revolucionario, incluso prohibido en lugares donde el dominio del auto ha dado lugar a la desaparición de las aceras. La gran urbe de fronteras invisibles cuyas murallas son precisamente las distancias. Donde igual se recorren 30 km en 30 minutos o en 3 horas o en 10, y la sensación de estar atrapado nunca cesa.

     Sumergirse en la caminata para cruzar la ciudad fue una experiencia reveladora, cientos de detalles de zonas que había transitado en transporte comenzaron a aparecer, a momentos la percepción de la distancia y el tiempo se trastornó por completo. Pasadas un par de horas, comencé a sentirme cansado, pero cuando el objetivo está todavía tan lejano, no queda tiempo para rendirse. La ciudad es un ente que limita la visión de larga distancia, nada más allá de lo más próximo es visible, constantemente nos remite a la calle actual, al momento actual como fomentando la miopía de nuestras sociedades que sólo se miran a sí mismas. Aunque de manera local también la ciudad se transforma constantemente, a lo largo de su eje norte-sur, colonia a colonia va tomando la identidad de sus habitantes y estos la forma de su entorno. Así pasa de la zona universitaria a la comercial hasta la industrial y habitacional, a veces cruzar una avenida es suficiente para percibir un cambio total de ambiente. Se me reveló lo sabido, la ciudad es muchas ciudades, tantas como miradas tengamos.

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    La noche cayó y rumbo al final, faltando apenas unas calles, me invadió una sensación de asombro ante lo obvio,  caí en cuenta de que veníamos caminando desde el otro lado de la ciudad, una locura que nadie podía ver. Quería contárselo a la gente, pero todos siguieron su paso normal. Cruzamos la meta invisible sin premios ni comités de bienvenida, tan sólo con el goce de descubrir cómo el mundo se mira distinto a 3 km por hora, y con las manos en una cámara en lugar de en un volante.

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RevoLuZión

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Tarde lluviosa en el Zócalo

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Tarde lluviosa en el Zócalo

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Disección de la luz

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Disección transversal de humo

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Disección transversal de humo

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Experimento estroboscópico

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Experimento estroboscópico

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La noche en Mixquic

Panteón de Mixquic

Muchos de los mejores momentos de la vida nos llegan cuando dejamos de intentar y simplemente nos dejamos llevar por lo que el momento tenga preparado para nosotros. Justo eso pasó en Mixquic, cuando luego de una pequeña vuelta por el lugar comenzamos a pensar en la posibilidad de irnos. El cementerio estaba cerrado, tanta gente mirando los danzantes que apenas se miraban sobre las cabezas de la multitud. Luego algo indescifrable pasó: nos resignamos a lo que había y entonces comenzó todo.

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Ocēlōpilli, El guerrero Jaguar

Los danzantes del Anahuac bailan con fuerza, sus danzas comienzan al atardecer para acompañar al Sol durante su tránsito hacia la noche y de allí hasta su renacimiento al amanecer. Al entrar, cada danzante es purificado por el humo del copal que emana del sahumerio; es una mujer quien purifica con movimientos circulares en forma de cruz: izquierda-derecha / arriba-abajo. Los movimientos hacia la izquierda simbolizan la energía, hacia la derecha la fuerza, hacia arriba la vida y hacia abajo la muerte.

Enseguida se pide permiso a cada punto cardinal, a los cuatro vientos, para iniciar la ceremonia, haciendo círculos con el sahumerio y soplando el caracol para purificar el lugar en el que se va a danzar.

De camino de regreso al coche, vimos como algunos trepaban la barda del cementerio cerrado, no lo pensamos un segundo, brincamos también.

Durante la conquista en vez de soldados se enviaron misioneros a Mixquic que en 1627 establecieron la catedral sobre el templo a Tezcatlipoca y el panteón sobre el campo de juego de pelota.

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Panteón de Mixquic

Para conseguir que los indígenas entraran a la iglesia, colocaron importantes símbolos dentro del templo: los aros del juego de pelota, imágenes de Huehueteotl, de Tezcatlipoca. Al pie de la cruz de piedra se colocó un Tzompantli – muro de cráneos humanos que representa al Mictlán, el inframundo, la tierra de los muertos (los aztecas no tenían una concepción de cielo-infierno, buenos y malos todos van al Mictlán).

 

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Cruz de piedra sobre un Tzompantli

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Tonantzin

Del nahuatl “nuestra venerada madre”, nuestra (to-) venerada (-tzin) madre (nān-)

Y así la noche nos tomó, platicando entre amigos sobre la vida, sentados sobre alguna tumba en la casa de los muertos a la que regresarían al día siguiente en la legendaria “alumbrada” que el pueblo hace para que los espíritus que nos acompañaron durante los días de muertos, vuelvan a su reposo.

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La noche en Mixquic

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Las raíces del cielo

El Sol comenzó a salir por detrás de los volcanes, el amanecer nos llegó, y la fiesta de los muertos comenzó a tener sentido en mi vida: Agradecer a los que nunca se van, a las abuelas y los abuelos siguen cuidándonos y que al menos, por unos días al año, todos estamos juntos.

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El amanecer

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El amanecer

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El amanecer

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Labios: abismo de abismos

Labios: Abismo de abismos

Labios: Abismo de abismos

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Lorenzo Meyer en El Colegio de México

Lorenzo Meyer en El Colegio de México:

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2 fotos por el centro de la Ciudad

Iglesia de nuestra Señora de Loreto, Centro Histórico

Organillero:

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Tetela de Ocampo II

Jeep:

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Cascadas de Xaltatempa:

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El cielo del bosque:

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Ventana:

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Ruinas:

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Ruinas:

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Iglesia de Tetela de Ocampo:

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Iglesia de Tetela de Ocampo:

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Iglesia de Tetela de Ocampo:

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Iglesia de Tetela de Ocampo:

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Instantes de Tetela de Ocampo

Aurora va lejos :

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Aurora inmersa:

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Nos echamos la otra:

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Mujer de Tetela de Ocampo:

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Guillermo Ceniceros

El pintor Guillermo Ceniceros trabajando su nuevo mural:

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Esculturas de agua

Mis vecinos suelen salir de casa olvidando apagar su calentador de agua, al poco rato el agua hierve e inevitablemente termina siendo expulsada a chorros por el tubo de escape de presión.  Sin tomar en cuenta el horrible desperdicio de agua, gas y el escándalo provocado por el agua cayendo como fuente por todos lados, hay belleza oculta en todas partes, acá dejo unas “Esculturas de agua”:

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La biblioteca de Carlos López

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Mirador de la carretera a Cuernavaca


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Por la ciudad

Edificio Vizcainas:

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Tlatelolco. Cuatro culturas:

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El muro:

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4 Retratos con punch

El lobo estepario dormido :

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El necio:

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Trovador oficial de la banda. Se rumora que en un largo viaje por Suramérica tocó y tocó hasta destruir sus huellas dactilares. Gobernación lo sigue buscando y él no se cansa de tocar nunca.

Jagg:

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Le hubiera gustado sonreír…

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Extractos de la ciudad

Los lugares son siempre los mismos, lo que importa es ponerse ojos nuevos.

Catedral de Oaxaca:

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Iglesia de Santo Domingo, Oaxaca:

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Monumento a la Revolución:

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Guerrilla-Arte contemporáneo:

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En búsqueda de C.Parker:

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Hombre y su perro:

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Edificio abandonado:

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Pecera:

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Microcosmos

Origen de la luz:

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Luz negra:

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Estrella en estéreo:

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Paloma:

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Variación del equilibrio:

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Blattodeas:

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Levitaciones

Todas son fotos de una sola toma, sin photoshop.

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Luna equinoccial

Que la primavera llene de vida sus días.

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Biblioteca José Vasconcelos

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La gran devoradora
comas y puntos,  sistemáticamente ordenados,
una celda custodiada,
y en el centro, trepando de rodillas sobre su lengua,
la historia del hombre.

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El extremo de más allá del mundo

[singlepic id=2167 w=320 h=240 float=right]Es temprano en la mañana, viajé toda la noche para llegar a San José, pongo un tapete en el piso, es esta la antesala de la espera, me siento a mirar el horizonte con los audífonos puestos. Una voz me dice: “No importa lo que hagas, vas a morir”.

En el cielo, el sol dibuja un eterno ocho acostado sobre la tierra, su luz avanza sobre un sendero de flores petrificadas mientras se prepara al encuentro lunar de esta noche.

Frente a mi, una serpiente arcoíris engulle incesante su germen y bajo su amoroso vientre abre un portal a las ánimas. Hay que entender que ese portal puede cruzarse, que es la entrada al reino interior, donde los nombres arden y el Dios de las cosas espera sentado su proclamación. Cuando lo descubro, doy un paso y me dejo caer, la tierra tiembla, el mar se aleja. Algo está muy mal dentro de todos nosotros y estamos a punto de averiguarlo.
Me siento a espera la vuelta de las aguas.

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El perfume del viento,
un pócima de tierra con sangre de mar para volar sobre el agua.
Me entrego al vacío, sin destino,
quiero beber de las nubes el sabor de las lágrimas de la tierra.

ˆ

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Un grupo de gigantes se adentra en su cueva cargando al día,
detrás, los astros abren los ojos de la noche.
Resplandecientes bestias que huyen con pavor,
lo supieron al instante, el mar, la montaña, la noche, el corazón,
su luz presentía el gran impacto del astro.

ˆ

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Tsunami

Dios vive detrás de la finísima quietud del transcurrir,
pero es el cataclismo el que habla en su nombre.
Un incendio en el cielo azotó al mundo esa noche,
rugientes y oscuras tempestades lanzaron el mar sobre la tierra

y si vivir es olvidar, al final de la cuenta larga, la gran memoria permanecerá

y el nombre y lo nombrado serán uno de nueva cuenta.

ˆ

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Con el rumbo perdido y desolado ante el infinito,
esa noche ofrecí mi corazón al cosmos,
y no fue un sacrificio,
sólo tomé mi cuerpo viejo y acabado entre mis brazos,
me acerqué a la orilla del río
y lo entregué con suavidad al eterno fluir.
El río lavó mis lagrimas,
me levanté y seguí mi camino.

ˆ

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ˆ

Cuando era niño, tenía pavor a las arañas, así que un día tomé una y la tragué viva. Ahora mi mente está infestada de ellas, fueron comiendo una a una las neuronas, remplazaron con sus patas las conexiones, y mientras pienso en ti, millones de ellas devoran mis ojos y tu recuerdo arde fulguroso en su saliva.

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San José Pacífico, Oaxaca:

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El regreso a la vida

[entre todo el dolor de los árboles muertos,
entre las lluvias de oro y el miedo que prepara
sus rocíos de sangre,
él va a crear el mundo]

WILLIAM OSPINA, La creación

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…Cansado de la realidad, busqué el sueño.
Cansado del sueño, busqué vivir.
Cansado de vivir, busqué la realidad…

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Una mentira ocupa una verdad, y una verdad ocupa una mentira para existir,
por eso es tan inasible la realidad,
y tan poco lo que se puede saber de ella.

imagina un universo de universos
de universos de universos de universos
de universos de universos de universos de universos
de universos de universos de universos de universos de universos de universos…

y en el centro: Tú

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Invocar al cuerpo petrificado, restituir su pureza,
desnudarnos uno frente al otro y junto a la ropa en suelo,
nuestra historia, nuestros sueños, nuestra piel.

Plantar de nuevo la semilla de los verbos,
el verdadero poder sexual es el de la palabra,
es ella quien fecundiza las simientes de la voluntad en nuestro interior.

ˆ

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Un insomne se oculta detrás del pestañeo,
un ave aguarda el amanecer para soñar,
yo escogí la caída libre para caer en el sueño
y me escurrí de tu cuerpo,
y al fin salí como el agua que mi fuego incendió,
y una sed profunda y desconocida me llamó a beberme en tu cuerpo,
y vencido y despojado de mis huesos,
me convertí en agua que corre sobre el agua,
y no supe quien más fui, quien soy.

ˆ

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En el profundo silencio de la noche hice una pregunta: ¿Quién soy?,
entonces esa pregunta viajó hasta el centro de mi ser
y regresó como el eco que trae de vuelta una pregunta desde el otro lado: ¿Quién soy?

ˆ

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Y luego de la batalla, desnudarnos de las palabras y lavarlas al Sol,
dejar ese manto de piel que nos arropó la larga noche,
vestirnos de luz  y hablar como los árboles, dejándonos acariciar por el tiempo.

ˆ

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Rendirnos ante la belleza, regresar a la tierra,
regresar a la vida y mirar la verdad: no morimos, nos zambullimos en el origen,
vida y muerte son sólo una pareja de cuervos que anidan en las ramas de nuestra mente
y el único gran drama del hombre sucede cuando este los mira levantar vuelo.

ˆ

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Portal

De niño soñé que entraba a un lugar así:

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Nierika. Del huichol “nieriya”: Poder ver

Un Nierika es una herramienta ritual, un objeto mágico y cultural que conecta al pueblo Huichol con una espiritualidad divina. Para ellos el Nierila u “Ojo de dios” simboliza el poder de ver y entender lo inentendible, el gran misterio.

En Nayarit hace unos años conocí a Gonzalo Flores Cunare, un huichol que hizo para mi un Nierika tradicional que guardo con mucho cariño. Desde entonces siempre quise adentrarme en la fuerza que conlleva su elaboración. A él, con gran habilidad, le tomó una semana hacer el mío con hilo de colores sobre una tabla, este me tomó dos semanas de intenso trabajo, y para su elaboración me propuse el reto de usar únicamente caracteres de texto, alrededor de 6700 caracteres de las fuentes Curlz y Colonna MT colocados de manera individual forman la composición.

Para ver una versión en alta resolución dar click aquí.

 

Nierika

 

La ilustración es parte del libro Asteriscos de Carlos López con ilustraciones mías que pronto saldrá publicado por Editorial Praxis.

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YO México

El auténtico observador contempla tranquila y despreocupadamente los nuevos tiempos revolucionarios.
Novalis

Las revoluciones no se hacen: llegan.
W. Phillips

Sostengo que la revolución aún hoy es la paz.
Francesc Margall

Llegaremos a tal punto de autoadmiración que contemplaremos nuestra propia destrucción como un espectáculo estético.
Walter Benjamin

En ciertas ocasiones “La masa”, ese ser social producto de la aglomeración en las grandes urbes y de la masificación los medios de comunicación se enfrenta a un dilema, seguir o no seguir, integrarse o no al resto para buscar un cambio. Ante ello, el sistema y los que detentan el poder tienen en el “ENTRETENIMIENTO”, su arma favorita. Una industria cultural que convierte de manera cotidiana al arte en mercancía y con ella entretiene, de un modo tan disciplinado y solo en apariencia desprovisto de sentido, que el espectador no es capaz de oponer resistencia y termina por convertirse en un consumidor, incapaz de ejercer un juicio crítico frente a lo que ve u oye.
Así que para celebrar el centenario de la Revolución mexicana, qué mejor que un gran espectáculo cultural, lleno de luces y proyectores láser que transformen los muros del zócalo de la Ciudad de México en un gran espejo que permita al mexicano “verse y reconocerse”.

Encima de esta capa crítica por fortuna están los cientos de familias, parejas y solitarios que, rompiendo la rutina, salimos a caminar por la ciudad aún sin miedo, contemplando los nuevos tiempos que vive el país y formándonos una opinión más allá del mensaje oficial. Una fuerza que no cree en la violencia, ni la mentira para lograr un cambio, una fuerza que ES el cambio en sí.

Así, a ritmo de YO’ what’s up Mexico comienza el espectáculo de nuestra historia en el zócalo:

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Flor de lirio

 

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Durante todo el año, el lirio acuático consume mucha agua, y luego, al llegar las temperaturas cálidas del verano, en un solo día su flor crece, muestra su belleza y al día siguiente muere.

En la mitología griega se dice que las lágrimas de Apolo cayeron sobre los pétalos de la flor dejando su característico punto morado con centro amarillo y así se convirtió en una señal de luto.

Para muchos el lirio acuático es considerado una terrible plaga, ya que es una de las plantas de más rápido crecimiento en el mundo. En 14 días puede duplicar su población y en algunos casos invadir por completo el agua hasta impedir el paso de luz matando a toda la vida acuática. Lo que se desconoce es que la actividad humana es causante indirecta de su crecimiento ya que el lirio acuático se alimenta absorbiendo los contaminantes del agua, en especial de metales como hierro y plomo vertidos por el hombre.

En estos días se puede observar una gran cantidad de flores de lirio sobre los canales de Xochimilco con su hermoso punto amarillo en cada pétalo, como la gota que salta sobre una gota y permanece flotando en el aire por un brevísimo instante para luego zambullirse de nuevo en la inmensidad de la corriente. Una lágrima cae, pero hasta el peor desecho de nuestra naturaleza puede ser fuente de inesperado fulgor.

Flor de-lirio from Carlos Adampol Galindo on Vimeo.


Pasé muchas horas mirando esa flor, tratando de entenderla, de imaginarla. Qué poderosas fuerzas impulsan esa belleza a salir del interior de la planta, ¿tan sólo cuestiones prácticas?, ¿atraer insectos para lograr la polinización? La respuesta lleva por caminos místicos, la búsqueda del equilibrio en la realidad que sólo la poesía y el arte pueden responder.

Aquí un acercamiento, esta canción de La barranca que vino y encendió una luz:

Una nota que cae
Album: Providencia
Artista: La Barranca
Año: 2008

Una nota que cae
en la oscuridad
produce una onda
esa onda al chocar con la realidad
produce un reflejo
todo reflejo al llegar
al punto final recuerda su origen
el corazón…

¿Cuántos millones de canciones ha de haber
circulando en el aire viajando por la red?
Y ¿cuántos versos se tiene que escribir
para ver si es que alguno se enreda en ti?
Mientras tu vas avanzando
en medio de la multitud.
Con los volcanes que rodean la ciudad
recortándose humeantes a contraluz.

Una nota que cae
en la oscuridad
produce una onda
esa onda al chocar con la realidad
produce un reflejo
todo reflejo al llegar
al punto final recuerda su origen
el corazón…

De alguna forma habrá que transitar
el camino directo hacia la percepción.
Dinamitar el aislamiento general
y a través de un grieta
tocarte al fin…

Mientras tu vas con cautela
en este mundo aterrador.
Y en un instante de suprema claridad
se abrirá toda sombra como una flor…

Una nota que cae
en la oscuridad
produce una onda

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Fisiogramas

Los fisiogramas son el registro fotográfico de la trayectoria de una fuente luminosa en movimiento.
Existen infinidad de técnicas y secretos de cada fotógrafo para capturar estas imágenes. De cualquier manera siempre es divertido tratar de analizar el proceso que produce estos resultados.

Ninguna de las imágenes tiene manipulación extra en herramientas como Photoshop más allá de la corrección de color.

 

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